Información Turística Oña

MONASTERIO DE SAN SALVADOR

El principal hito monumental de Oña es su iglesia abacial. Ésta constituye sin ningún género de dudas, la mayor sorpresa que el visitante se puede llevar en la provincia de Burgos, provincia ya de por si rica y densa en patrimonio cultural. Este desconocimiento previo es uno de los mejores aliados para conseguir en el turista una exclamación de sorpresa y estupor que tardará tiempo en olvidar.

La amplísima variedad de estilos artísticos aquí conservados (Románico, Gótico, Renacimiento, Barroco, Musulmán, Mudéjar, Egipcio y época romana), junto con la extensa nómina de objetos aquí contenidos (retablos, pinturas, rejas, vestidos, sillerías, sepulcros, esculturas, etc.), que en ocasiones son únicos, convierten a este monumento en una lección de Historia del Arte.

IGLESIA Y TORRE DE SAN JUÁN

Si bien la iglesia abacial de San Salvador es el principal reclamo monumental con el que cuenta la Villa, no es éste el único. En la plaza del Ayuntamiento se localiza la Iglesia de San Juan Bautista, levantada entre los siglos XII al XVI. Su interior destaca por el excelente estado de conservación con importantes restos románicos, un calvario gótico del XIII, su portada gótica y un retablo barroco sin dorar.

Junto a esta iglesia se alza la torre de San Juan. En ella se ha dispuesto el Museo de la Resina, que acoge en tres salas una muestra de paneles y piezas originales a través de las cuales se intenta acercar al visitante las características del desaparecido oficio de resinero y la utilidad industrial de este producto. En la última planta se dispone un mirador desde el que se observa una panorámica de toda la Villa. Aparte del contenido la propia torre destaca por la restauración realizada, ya que en todo momento se han respetado los elementos originarios y propios de la construcción.

JUDERÍA

En la actual calle Barruso, empinada y estrecha vía que permite el acceso a la localidad por su parte este, se localiza la antigua judería medieval. Las primeras noticias que atestiguan la presencia de este grupo social en la localidad arranca del año 1102, aunque las más abundantes se centran a fines del XVI e inicios del XVII. La documentación de la época nos muestra las actividades desempeñadas por la población judía: prestamistas, inversiones en propiedades inmuebles, arriendo y reventa de viviendas, comercio de tejidos, etc.

 
 
 
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